Cinco errores de costura que cometen los principiantes durante su primer mes

¡Buenas!

Hoy vengo con un post que llevo tiempo queriendo escribir: los cinco errores que veo repetirse, mes tras mes, entre las alumnas que llegan nuevas a la academia deseando dar sus primeras puntadas. Y quiero dejar una cosa clarísima: si te ha pasado algo de esto, no significa que se te dé mal coser, significa que estás aprendiendo. Todas las que hoy cosemos bien pasamos por esto. Yo la primera.

La buena noticia es que son cosas fácilmente solucionables. Vamos a ello:

1. La aguja equivocada

Esto es de lo primero que enseño cuando empezamos a coser, porque ahorra mucho sufrimiento. Y lo sigo explicando a quien ya lleva tiempo cosiendo.

Cada aguja está pensada para que tus puntadas queden lo mejor posible según el proyecto y el material. Una universal en un punto de jersey se salta puntadas, porque no está pensada para colarse entre los bucles del punto. Y en una seda o gasa deja agujeros enormes, porque es demasiado gruesa para algo tan fino. Ve a tu mercería con un retal y pregunta qué aguja le va bien.

Mis tres favoritas para tener siempre en clase: universal para uso general (en varios grosores), de punta redonda (jersey) para elásticos, y microtex para telas delicadas.

2. Usar la misma puntada para todo

Aunque no parezca dar ningún problema, coser siempre igual es un error. Tu máquina está pensada para distintas longitudes, hilos, agujas y, en muchas máquinas, distintos tipos de puntada: el zigzag es un gran aliado para elásticos, las puntadas triples son más resistentes, y hay puntadas que simulan un sobrehilado.

Cada tela, hilo y aguja se comporta distinto, así que los ajustes de la última vez no tienen por qué servir hoy. Antes de cada proyecto, cose unos centímetros en un retal de la misma tela, con las mismas capas: treinta segundos que ahorran descoser una costura entera.

3. Echarle la culpa de todo a la tensión del hilo

Voy a decir una verdad poco apreciada: la culpa no suele ser de la máquina. Tampoco tuya ;)

Cuando los hilos se ven raros, tendemos a culpar a la tensión. Pero casi nunca es eso, y pocas veces tendrás que tocarla. La mayoría de los hilos sueltos y atascos ocurren porque la máquina no está bien enhebrada, o porque algún punto del enhebrado se ha soltado sin que te des cuenta, normalmente en la canilla o el tirahilos. La solución: retira hilos y canilla, y vuelve a enhebrar todo, paso a paso.

Antes de tocar el disco de tensión, reenhebra desde cero: resuelve el problema mucho más a menudo de lo que parece. Comprueba también que el prensatelas esté bajado mientras enhebras, y échale un ojo de vez en cuando a la caja de la canilla: la pelusa acumulada ahí es una culpable habitual.

¿Cuándo es de verdad la tensión? Nunca, si llevabas un rato cosiendo la misma tela sin problema. Puede serlo si empiezas un proyecto con un material menos habitual, muchas capas o una tela muy fina y resbaladiza.

4. Elegir telas difíciles demasiado pronto

Esto es un clásico: nos dejamos llevar por los colores, los estampados o la caída de la tela. Para tu primer contacto con la costura, ponte la vida fácil.

Las telas resbaladizas (raso, seda, viscosa), los puntos muy elásticos y las transparencias son preciosas, pero piden técnicas complicadas cuando aún estás pillando el truco a tu máquina. Acabas peleándote con costuras que se mueven, cortes imprecisos y ganas de tirar la toalla.

Para tus primeros proyectos, quédate con telas estables: loneta, algodón de patchwork, lino, mezclas de peso medio. Se portan bien y se planchan fenomenal. Si no sabes por dónde tirar, dile a quien te atienda que buscas algo fácil de coser para principiantes.

5. Precipitarse con las medidas y el corte

Medir y cortar es "la parte aburrida" antes de llegar a lo divertido, lo entiendo. Pero aquí es donde más se pagan las prisas.

Medio centímetro de más o de menos al cortar puede convertirse en un problema de ajuste bien visible una vez montada la prenda. No hilvanar, o colocar la tela mal por las prisas, solo suma problemas.

Tómate tu tiempo en la mesa de corte, más del que te parece necesario. Revisa las medidas contra el patrón, usa tijeras bien afiladas y fija bien las piezas para que la tela no se mueva. Sujeta con alfileres, comprueba dos veces, hilvana. Si te parece que tardas mucho, piensa en lo que tardarás en descoser un error por las prisas: "Vísteme despacio que tengo prisa".

Todos estos errores son parte normal —y predecible— de aprender a coser. No son una señal de que esto no es para ti. Nos pasa a todas, aunque no se vea en los proyectos perfectos de Instagram: a esas personas también les ha pasado. La diferencia nunca es el talento, es el tiempo echado a la máquina.




Así que la próxima vez que una costura se frunza o se te rompa una aguja, tómatelo como un aprendizaje más. Apunta qué ha pasado, haz el ajuste y sigue cosiendo.

¡Que tengas un feliz día!

Besos :)
Laura

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